Lina La mariquita sin puntitos

Hace tiempo que los juegos de mesa rompieron sus esquemas habituales. No siempre son necesarios los tableros o las cartas para generar una experiencia divertida, con mecánicas a la altura.

El caso más reciente lo encontramos en Lina, La mariquita sin puntitos. Esta combinación entre peluche, cuento y dado ya es una realidad, de la mano de Tranjis Games. Se presenta como una encantadora aventura, indicada para los pequeños de la casa.

Ficha Técnica

  • Autoras: Anja Dreier-Brückner (juego) y Camille Tisserand (cuento)
  • Ilustradora: Camille Tisserand
  • 2 a 4 jugadores
  • 10 minutos
  • Editorial: Tranjis Games
  • A partir de los 3 años

Lina, La mariquita ¿con puntitos?

Lina La mariquita sin puntitos

La historia detrás del juego

Al contrario que las demás mariquitas, Lina no tiene puntitos. Movida por la curiosidad, acudirá a casa del Hada Abuelita. La respuesta estaba ahí: «ayudando a tus amigos y amigas del bosque, conseguirás unos puntitos especiales».

Así arranca el viaje de nuestra protagonista. Se enfrentará a molestas chinches y a manos deseosas de arrancar flores. ¿Será suficiente para llenar su cuerpo de puntitos?

Lo que está claro es como el poder de la amistad es capaz de mover montañas. Acompañando a Lina, descubriremos diferentes emociones, mientras comprobamos lo bien que sienta ayudar a quienes más lo necesitan.

¿Cómo se juega a Lina, La mariquita sin puntitos?

Si estamos ante la primera partida, leeremos el cuento a los jugadores. Servirá para conocer de cerca a Lina y para despertar la empatía. Colocaremos el peluche en la muñeca de los jugadores, añadiendo un punto a su espalda cada vez que lo obtenga en la historia.

A continuación, preparamos la partida. Los puntitos se dejarán en la parte trasera del libro, aprovechando los espacios destinados a ellos. El peluche y el dado se sitúan al alcance de todos.

Por turnos, se lanza el dado. El primero en obtener un resultado con Lina dibujada coloca al peluche en su muñeca. El de la izquierda toma el dado, convirtiéndose en el jugador inicial.

Lina La mariquita sin puntitos

Un turno de juego

El turno de cada jugador consiste en lanzar el dado para llevar a cabo la acción indicada. Una vez realizada, se pasa al de la izquierda, quien juega su turno, y así sucesivamente.

Con un resultado de un color, colocaremos un punto de ese color en la espalda de Lina. Quien la tenga en su muñeca, dará las gracias a quien lo haya colocado.

Al obtener a Lina sobre fondo blanco, el jugador activo coloca el peluche en su muñeca. Si ya lo tuviera, lo pasa al de su izquierda.

Por último, un resultado de Lina sobre fondo amarillo permite colocar un punto amarillo en su espalda. Otra posibilidad que ofrece este lanzamiento es acoplarla a la muñeca (si no contábamos con ella).

La partida termina cuando Lina tenga siete puntitos en la espalda. Quien la tenga en la muñeca en ese mismo momento gana la competición.

Ilustración y componentes

Como ya hemos visto, Lina, La mariquita sin puntitos es un juego de mesa que prescinde de componentes clásicos, más allá del dado. El resultado es una caja llamativa, tanto en colores como en componentes.

Quienes acostumbren a hacer uso de juegos infantiles sabrán lo importante que es la estética en ellos. Necesitan llamar la atención del niño entre cientos de estímulos, lo que sólo se consigue mediante la originalidad.

Esta novedad consigue llamar la atención de pequeños (y mayores) sin problemas. Por un lado, conocerán a un peluche suave y blandito, al que no tardarán en coger cariño. Los puntos se pegan y se despegan sin problemas, gracias al velcro.

Tranjis

El cuento, con páginas gruesas y resistentes, ayuda a la hora de empatizar con el insecto. Conoceremos de cerca la historia de una mariquita aventurera, que no dudará en hacer todo lo posible para conseguir sus preciados puntitos.

Nos toparemos con unos personajes con personalidad propia, capaces de trasmitir el amor hacia la naturaleza y el compañerismo. Quedan reflejados mediante unas bonitas y coloridas ilustraciones, en las que merece la pena perderse.

No menos importante es el dado. Lleva todo el peso de la acción, puesto que del resultado depende el transcurso de cada turno. Opta por unas formas sencillas y simples, que no dejan lugar a dudas ni en la primera partida. Es grande, facilitando que pueda verse sin problemas.

Todos los componentes se guardan en una caja de tamaño medio, con inserto y tapa transparente. O, al menos, ésa es la intención, ya que no serán pocos los que decidan dormir con Lina en su muñeca. Las instrucciones forman parte del propio cuento, ocupando las dos últimas páginas.

¿A quién le va a gustar Lina, La mariquita sin puntitos?

Esta novedad está dirigida a los más pequeños, tanto por su historia como por sus reglas. Se moverán entre reglas sencillas e intuitivas, recomendadas desde los 3 años.

Los más pequeños quizás necesiten a un adulto como guía en la primera partida. Puede ser el encargado de leer el cuento y de recordar el momento en el que Lina debe pasar de una mano a otra. No lo necesitarán en los siguientes encuentros.

Gracias a sus turnos rápidos y a la emoción al obtener un resultado u otro, Lina, La mariquita sin puntitos no caducará pronto. Cuenta con finales de partida inesperados, de ahí que los participantes mantengan la atención en todo momento.

Además de practicar con la concentración y con la identificación de colores, los niños se moverán entre la empatía, el respeto y el cariño. La acción de dar las gracias no pasa desapercibida. Es, en definitiva, una buena herramienta para la socialización.

juego de mesa peluche

Este título bien podría ser un fiel compañero para antes de dormir, con el cuento y con el peluche. De hecho, es capaz de despertar la imaginación, soñando con nuevos personajes o, incluso, con desenlaces.

Nuestros mayores también le sacarán el máximo provecho. Entrenarán la mente, colocando los puntitos correspondientes, por lo que puede funcionar muy bien en centros o como vínculo entre abuelos y nietos.

Se lo pasarán en grande compitiendo por la victoria. El dado es lo suficientemente grande como para que nadie tenga desigualdades a la hora de resolver su lanzamiento.

¿Qué mola de Lina, La mariquita sin puntitos?

  • El adorable peluche.
  • Los giros durante la partida, con finales inesperados.
  • Lo bien que funciona también entre nuestros mayores.

Para fans de…

Lina, La mariquita sin puntitos es un juego de mesa infantil, con unos peculiares componentes. Por sus posibilidades, puede recordarte a títulos como:

Monster Party, de Troquel Games. Propuesta muy intuitiva, donde el lanzamiento de dados también es el eje central. En este caso, se ambienta en la festividad de Halloween.

Storytailors, de Mercurio. El cuento también forma parte de la experiencia en este reto infantil. Se conforma como el inicio a infinidad de historias, con los animales más que presentes.

Batalla de Genios Junior, de Lúdilo. Construir un panal de abejas. Es la misión en este juego, donde los dados también tienen un peso importante. El aprendizaje forma parte de la experiencia.