Mole

30 desafíos dan forma a Mole, juego de mesa en solitario publicado por Cayro the games. La editorial apuesta por un reto donde potenciar la coordinación, la agudeza y la visión espacial y, ya de paso, salvar a un encantador topo.

Ficha Técnica

  • Diseñador: no especificado
  • Ilustrador: Dany Molero
  • 1 jugador
  • Editorial: Cayro the games
  • A partir de los 5 años

Mole y el incremento progresivo de la dificultad

Mole

La historia detrás del juego

El topo no sólo se ha colado en el jardín, sino que se ha quedado atrapado. Todo comenzó con una inocente incursión, equipado con casco, gafas y linterna. ¿Qué podía salir mal?

Tras unas cuantas excavaciones y encuentros con lombrices y mariquitas, todo parece haber cambiado. ¿Dónde estaba la entrada? ¿Ese cactus se ha movido de sitio? Alguien va a necesitar ayuda para salir de los túneles…

¿Cómo se juega a Mole?

Antes de empezar el desafío, colocamos una de las plantillas en la base. Lo haremos atendiendo al nivel de dificultad. Cuanto más alto sea su valor, más complicado resultará resolver el reto.

Dejamos todas las piezas en la mesa. El objetivo será trasladarlas al escenario, de tal forma que no queden huecos libres ni sobre ninguna. Son reversibles, por lo que podrán orientarse de cualquier manera.

En las plantillas más sencillas, aparecen algunas pistas acerca de la posición de determinadas piezas. No ocurre con las siguientes.

juego topo

Es necesario que los espacios de cada pieza dejen ver un punto de su mismo color. Es decir, una pieza sólo podrá cubrir zonas sin color. Nunca taparemos puntos de colores. Al quedar visibles, tendrán que coincidir en color con las piezas.

Cuando hayamos completado el reto, podremos pasar al siguiente. Si no lo conseguimos, siempre podemos intentar resolver uno más sencillo o acceder a las soluciones del final del manual.

Ilustración y componentes

Mole recurre a una llamativa estética, con la intención de captar la atención de los más pequeños. Su topo protagonista ya se presenta en la portada. No será complicado encariñarse de él.

En el interior, encontramos unos componentes muy cuidados. A la base de madera se suman unas piezas de colores, del mismo material. Los tonos coinciden con los círculos de las láminas, de tal forma que no existan errores en la ejecución.

Los niños (y no tan niños) tendrán libertad para manipular las piezas a su antojo, añadiéndolas y quitándolas al escenario. Cuentan con pequeños detalles que ambientan la partida. Además de ver al topo, se verán las caras con los insectos.

La fórmula del ensayo y del error domina la experiencia, de ahí que se haga necesaria la calidad. Todo está pensado para durar, incluso en manos de los más revoltosos.

Se completa con un manual con unas instrucciones muy breves, en castellano, inglés, francés, alemán, italiano y portugués. Al final, se muestran las soluciones a todos sus desafíos, ordenadas por nivel de dificultad.

Mole

¿A quién le va a gustar Mole?

Esta novedad es una de esas propuestas pensadas para quienes buscan aprender mediante el juego. No adquiriremos conocimientos, pero sí capacidades que no sobran a ninguna edad. Sobre todo, en los niños y en la tercera edad.

Tanto unos como otros se sumergirán en retos de lógica, donde asociar colores. Se estimula la planificación, a la vez que se premia el esfuerzo.

Será la forma de poner a funcionar la mente o de recuperarla, si ya está algo oxidada. Lo recomendable es empezar por un reto sencillo, para subir o quedarnos ahí en función de las necesidades.

Las prisas no serán buenas, demostrando como cada uno llevará su ritmo. Sin embargo, si queremos darle una vuelta de tuerca, siempre podemos cronometrarnos para superar marcas propias o de otros jugadores.

¿Qué mola de Mole?

  • La nostalgia que se despierta con el olor de sus piezas.
  • La posibilidad de adaptar la experiencia a cualquier nivel.
  • Los beneficios que genera en nuestros mayores.

Para fans de…

Mole es un juego en solitario, donde completar diferentes desafíos. Por sus retos, funciona muy bien en niños y en ancianos. Recuerda a títulos como:

Nuts, de Cayro the games. La editorial propone ayudar a la ardilla a alcanzar la bellota, también mediante piezas de madera. Es un reto en solitario con desafíos que abarcan amplios niveles.

Jack y las Habichuelas Mágicas, de Lúdilo. Propuesta para un jugador, que también une a pequeños y a mayores. En este caso, el camino se crea en vertical, con la unión de las piezas correctas.

El Juego del Árbol, de Goula. Juego educativo donde, además de coordinarse y asociar colores, se introducen las operaciones matemáticas sencillas. Cuenta con distintos modos.